Me acabo de topar con los datos del Edelman Trust Barometer 2026 y, sinceramente, las cifras dan para reflexionar un buen rato frente al café (de hecho me he tomado dos).
Por si aun no lo conocías el barómetro Edelman mide cómo está el mundo en términos de confianza, esperanza y actitud ante el futuro.
Lo que se desprende del recién salido informe es una pregunta curiosa:
¿Estamos viviendo en burbujas tipo islas?
El reto de la «Insularidad Social» en España
Resulta que el 75% de los españoles admite vivir en una especie de «insularidad social». Es decir, tres de cada cuatro personas nos sentimos reticentes a confiar en quienes piensan, viven o tienen valores distintos a los nuestros. Estamos batiendo récords de desconfianza (solo 44 puntos), situándonos por debajo de países como Reino Unido o Francia. Parece que lo «diferente», empieza a ser motivo de distancia camuflada cada vez más rígida.
¿Por qué nos estamos cerrando en banda?
Los gatillos son claros: la inflación que no da tregua y la vida se vuelve demasiado cara (80%), la ansiedad climática (70%) y el ruido de la desinformación / caos / conflictos extranjeros (67%). Ante el miedo, el instinto humano es buscar el refugio de «los míos» y desconfiar del resto, de lo diferente. Casi sin darnos cuenta reforzamos los sesgos de pensamiento y los apuntalamos juntándonos cada vez mas con quienes «son» como nosotros (al menos en apariencia, porque en esencia es otro cantar). Como consecuencia nos distanciamos de quienes sentimos que piensan distinto y valoran cosas distintas. (¿Esto no se llamaba endogamia?)
El papel de las empresas (y de quienes las lideran)
Lo curioso es que, en medio de este repliegue, la figura del empleador aparece como el último gran puente. Un 69% de la gente confía en su empresa, muy por encima del Gobierno o los medios como último territorio en el que se puede confiar para hacer cosas que de verdad influyan en la sociedad. Descreídos de todo, decepcionados de casi todos apenas quedan (al menos en España) refugios de confianza donde aliviar nuestra incertidumbre, inquietud o miedos al futuro. (un 70% de la población española declara ser pesimistas ante el futuro). Tela.
Esto nos deja una responsabilidad enorme, pero bien encajada puede ser la baza que muchos esperamos desde hace años:
- Las empresas ya no son solo centros de producción; son espacios de mediación, de encuentro y de conciliación.
- Se pide que los CEOs escuchen de verdad a voces diversas antes de tomar decisiones y se valora que la diversidad auténtica sea un valor real y cultural (no postureo)
- El trabajo en equipo se hace mas retador y necesario que nunca. Si las empresas aprovechan bien esta brecha pueden mejorar el anhelado compromiso, fidelidad de talento y bienestar en sus filas.
- Existe una brecha gigante entre lo que se espera de las instituciones (81%) y lo que realmente están aportando (28%). El gráfico de abajo es clasismo al respecto.
Mi reflexión personal:
En un mundo donde los algoritmos a veces nos meten en cámaras de eco, el reto es romper la burbuja, ser puente y no muro. Habilitar espacios de encuentro y cooperación real y no de división y engaño. No se trata solo de ser eficientes, sino de ser capaces de generar confianza en un entorno que parece invitar a lo contrario.
¿Sentís que en vuestros entornos laborales se está logrando romper esa «insularidad» o seguimos cada uno en nuestra isla? 🏝️
Aquí te dejo el link al estudio completo y mi resumen de los datos más llamativos.
PD: Gracias equipo Edelman.

